China está llevando la energía solar a un nivel sorprendente: ahora, millones de paneles solares flotan directamente sobre el mar. Esta medida responde a un desafío único que enfrenta el país: su enorme población. Con más de 1.400 millones de habitantes, casi no queda espacio disponible en tierra para instalar nuevas plantas de energía solar, por lo que los ingenieros y autoridades se han visto obligados a buscar alternativas innovadoras.
“China no tiene un solo piso vacío”, explican los expertos, y eso significa que tanto ciudades como áreas rurales necesitan soluciones creativas para generar electricidad sin afectar el espacio urbano y agrícola. Las aguas abiertas y los embalses se han convertido, entonces, en el nuevo terreno para generar energía limpia y renovable.
China ya había mostrado su ambición solar con gigantescos paneles en los desiertos, como los de la región de Gobi, que cubren extensas áreas para producir electricidad a gran escala. Ahora, los paneles flotantes en el mar complementan esas iniciativas, permitiendo que el país aproveche espacios que antes estaban sin uso y aumente su capacidad de generación de energía sin afectar la tierra cultivable.
Los paneles flotantes ofrecen varias ventajas: el agua ayuda a mantener frescos los paneles, lo que mejora su eficiencia y prolonga su vida útil, y también contribuyen a reducir la presión sobre la tierra, permitiendo que áreas agrícolas o urbanas se mantengan libres para otros usos.
Redacción
|
redaccion@airesdelinterior.com