Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el conflicto ya provocó el desplazamiento de más de un millón de personas, una situación que agrava el acceso a alimentos en un país que arrastra una profunda crisis económica desde hace años.
Si bien aún hay disponibilidad de productos, el principal problema es el fuerte aumento de los precios. De acuerdo con datos del organismo, en apenas un mes las verduras subieron más de un 20% y el pan un 17%, lo que dificulta que muchas familias puedan cubrir sus necesidades básicas.
Además, más del 80% de los mercados permanecen cerrados en el sur del país, una de las zonas más afectadas por los bombardeos. A esto se suma la interrupción de las rutas de suministro, lo que limita el abastecimiento y reduce las reservas de los comerciantes a pocos días.
Desde la ONU también recordaron que, incluso antes del recrudecimiento del conflicto, alrededor de 900.000 personas ya sufrían inseguridad alimentaria, una cifra que ahora podría aumentar significativamente.
En paralelo, el Ejército de Israel informó haber llevado a cabo uno de los mayores ataques desde el inicio de la guerra, con bombardeos coordinados en distintas regiones del Líbano, incluyendo Beirut y el Valle de la Bekaa. Según el comunicado oficial, los objetivos incluyeron infraestructuras vinculadas al grupo Hezbollah.
La comunidad internacional sigue con preocupación la evolución del conflicto, ante el riesgo de que la crisis humanitaria continúe profundizándose.
Redacción
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