Cuba atraviesa una de las crisis energéticas más severas de los últimos años, con apagones prolongados que provocaron protestas en La Habana y otras ciudades del país.
Según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE), este jueves podría registrarse uno de los mayores cortes simultáneos de energía de la historia reciente, con una afectación estimada del 70% del territorio nacional durante el horario pico de consumo.
De acuerdo con el informe oficial, Cuba contará con una capacidad de generación de apenas 976 megavatios frente a una demanda estimada de 3.150 megavatios durante la tarde y la noche.
Eso implica un déficit de 2.174 megavatios y una afectación estimada que podría alcanzar los 2.204 megavatios.
Además, se produjo una caída parcial del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), que dejó sin servicio a buena parte del tercio oriental de la isla, desde Ciego de Ávila hasta Guantánamo, aunque el suministro comenzó a restablecerse parcialmente durante la mañana.
En algunas zonas de La Habana los apagones alcanzan hasta 22 horas diarias, mientras que en otras regiones se reportaron cortes continuos de hasta dos días.
La crisis energética derivó en una serie de protestas poco habituales en distintos puntos del país.
Según reportes en redes sociales y medios independientes, se registraron concentraciones, cacerolazos y quema de contenedores de basura en varios barrios de La Habana, entre ellos La Habana Vieja, Marianao, Guanabacoa, Playa, Boyeros, El Vedado y Diez de Octubre.
También hubo manifestaciones en Santiago de Cuba, especialmente en el reparto Portuondo.
Uno de los episodios más llamativos ocurrió en San Miguel del Padrón, donde decenas de personas se reunieron durante el día frente a la sede del Poder Popular municipal para reclamar por la situación.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, atribuyó la crisis exclusivamente al bloqueo energético impuesto por Estados Unidos.
“El cerco energético que niegan está asfixiando a Cuba”, escribió el mandatario en redes sociales, donde calificó de “genocida” la política estadounidense.
El Gobierno sostiene que las restricciones dificultan la importación de combustibles necesarios para sostener la generación eléctrica.
Cuba necesita alrededor de 100.000 barriles diarios para cubrir su demanda energética, pero solo produce unos 40.000 en sus propios yacimientos.
Según datos oficiales, en lo que va de 2026 solo ingresaron al país dos buques con combustible importado.
Además de la escasez de combustible, la crisis se agrava por el deterioro de las centrales termoeléctricas, muchas de las cuales operan con décadas de uso y sin mantenimiento suficiente.
Especialistas independientes estiman que serían necesarios entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para modernizar completamente el sistema eléctrico cubano.
Mientras tanto, millones de cubanos enfrentan jornadas enteras sin electricidad en un contexto de creciente malestar social y fuerte presión sobre el Gobierno.
Redacción
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