El padre Axel Arguinchona llamó a poner a la persona en el centro de la economía y advirtió sobre el impacto social de la crisis

Durante su visita a Esperanza por la festividad de San Cayetano, el sacerdote reflexionó sobre la situación económica, el aumento de los problemas de salud mental y el papel de la fe para afrontar las dificultades cotidianas.

En el marco de la celebración de San Cayetano en la ciudad de Esperanza, el sacerdote Axel Arguinchona, ex párroco de la Basílica de la Natividad y actualmente destinado en la ciudad de Santa Fe, compartió una reflexión sobre la realidad social y económica que atraviesa el país, poniendo el foco en las dificultades que enfrentan trabajadores, jubilados y familias.

El presbítero señaló que los sectores más vulnerables continúan siendo los más afectados por el contexto actual y advirtió que incluso quienes cuentan con empleo formal atraviesan serias dificultades para cubrir sus necesidades básicas.

"Los que menos tienen son los que más sufren", expresó, al remarcar que existen familias en las que ambos integrantes trabajan en relación de dependencia y, aun así, no logran alcanzar un nivel de vida digno. También hizo referencia a la situación de los jubilados, quienes deben afrontar gastos crecientes, especialmente en materia de medicamentos y atención de la salud.

"La persona debe ser el centro de la economía"

Durante su mensaje, Arguinchona sostuvo que el desarrollo económico no puede medirse únicamente por indicadores o resultados financieros, sino que debe tener como prioridad el bienestar de las personas.

En ese sentido, afirmó que mientras la economía no coloque a la persona en el centro de sus decisiones, será difícil garantizar condiciones que permitan una vida con verdadera dignidad.

La crisis económica y sus consecuencias en la salud mental

El sacerdote también advirtió sobre el impacto que la situación económica genera en la salud mental de muchas personas.

Explicó que la imposibilidad de llegar a fin de mes, el cierre de pequeños emprendimientos y la incertidumbre laboral provocan desánimo, ansiedad y cuadros depresivos que, en numerosos casos, requieren asistencia profesional o tratamiento con medicación.

Según indicó, estas problemáticas reflejan cómo las dificultades económicas afectan de manera integral la vida de las personas, tanto en el plano material como emocional.

La fe como sostén frente a la adversidad

Pese al complejo panorama, Arguinchona destacó el valor de la fe como fuente de fortaleza para afrontar las dificultades.

Recordó las palabras de Jesús: "Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré", y afirmó que la experiencia religiosa brinda esperanza y ayuda a enfrentar los desafíos cotidianos sin perder el ánimo.

Aclaró, sin embargo, que la fe no elimina los problemas ni evita el sufrimiento, sino que ofrece herramientas espirituales para sobrellevarlos con mayor fortaleza interior. Añadió además que distintos profesionales de la salud reconocen que las personas creyentes suelen afrontar mejor tanto las enfermedades físicas como las situaciones de crisis.

El significado de la festividad de San Cayetano

En referencia a la celebración del 7 de agosto, el sacerdote explicó que la festividad de San Cayetano representa una oportunidad para agradecer, pedir e imitar el ejemplo del santo.

Señaló que la jornada invita a reconocer las gracias recibidas por su intercesión, a seguir su testimonio de entrega a Dios y al prójimo, y también a acercarse con humildad para pedir ayuda en las distintas necesidades de la vida.

FUENTE: Esperanza Día x Día – https://www.esperanzadiaxdia.com.ar/locales/si-no-ponemos-a-la-persona-como-el-centro-de-la-economia-nunca-van-a-alcanzar-su-plena-dignidad.htm

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