León XIV afirmó que la dignidad humana nace de la propia condición de la persona

Durante la audiencia general, el Papa continuó su ciclo de catequesis sobre el Concilio Vaticano II y destacó que el valor de cada ser humano no depende de sus capacidades, sus bienes o sus circunstancias, sino de haber sido creado a imagen de Dios.

En la audiencia general de este 9 de septiembre, el papa León XIV volvió a las enseñanzas de la constitución pastoral Gaudium et spes para profundizar sobre uno de los temas fundamentales del Concilio Vaticano II: la dignidad de la persona humana.

El Pontífice reconoció como uno de los grandes avances de la historia contemporánea el desarrollo de una mayor conciencia sobre la dignidad y los derechos fundamentales de cada persona. Sin embargo, advirtió que todavía existen situaciones y decisiones que contradicen ese reconocimiento y terminan oscureciendo el verdadero valor de la vida humana.

Frente a esta realidad, León XIV destacó el aporte específico de la Iglesia al recordar que “la dignidad humana brota del mismo ser de la persona”. Según explicó, esa dignidad no está determinada por la riqueza, el reconocimiento social, las capacidades individuales, los logros alcanzados ni por las circunstancias que atraviesa una persona.

Por el contrario, su fundamento se encuentra en Dios, creador y redentor del ser humano.

“La dignidad infinita del ser humano se arraiga en su identidad de criatura hecha a imagen de Dios”.

A partir de esta afirmación, el Papa señaló que toda persona está llamada a establecer una relación con Dios y con los demás. Por eso, la realización humana no puede reducirse a una mirada centrada exclusivamente en uno mismo, sino que se desarrolla mediante la acogida, la reciprocidad y el servicio.

El cuerpo también forma parte de la dignidad humana

Durante la catequesis, León XIV dedicó además un espacio a la relación entre el cuerpo y el alma, que forman una unidad en la persona humana.

A la luz de Gaudium et spes, recordó que la dignidad comprende a la persona en su totalidad. Por ese motivo, el cuerpo no puede ser tratado como un objeto sobre el cual se pueda decidir arbitrariamente.

El Papa explicó que la vida corporal constituye también un don recibido de Dios y, por lo tanto, debe ser respetada, cuidada y valorada. En este sentido, recordó que el cuerpo está llamado a la resurrección y participa de la vocación plena de cada persona.

Inteligencia, conciencia y libertad

León XIV también puso de relieve tres capacidades que expresan de manera particular la dignidad del ser humano: la inteligencia, la conciencia y la libertad.

La inteligencia permite al hombre orientarse hacia la búsqueda de la verdad; la conciencia posibilita reconocerla, mientras que la libertad permite asumirla y vivir de manera responsable de acuerdo con ella.

Finalmente, el Pontífice señaló el papel del Espíritu Santo, quien hace al ser humano verdaderamente libre, fortalece su identidad como hijo de Dios y lo conduce hacia la plenitud prometida por Cristo.

En el cierre de su reflexión, León XIV recordó que las grandes preguntas que acompañan a la existencia humana también encuentran una respuesta en Cristo, particularmente aquellas vinculadas con el sufrimiento, la muerte y la esperanza.

“Sólo en Él encuentra verdadera luz el misterio del hombre”.

De esta manera, el Papa volvió a presentar la enseñanza del Concilio Vaticano II como una mirada sobre la persona humana que coloca su dignidad en un fundamento que no depende de circunstancias externas, sino de su condición de criatura hecha a imagen de Dios.

FUENTE: AICA
https://www.aica.org/noticia-leon-xiv-la-dignidad-humana-brota-del-mismo-ser-de-la-persona

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