Multitudinaria celebración en Salta: la Virgen del Milagro fue invocada como mediadora de la paz

Monseñor Darío Quintana presidió la misa por la solemnidad del Señor y la Virgen del Milagro y llamó a transformar la oración por la paz en acciones concretas frente a la violencia, las adicciones y la intolerancia.

Una multitud de fieles se congregó este 13 de septiembre en la Catedral de Salta para participar de la celebración por la solemnidad del Señor y la Virgen del Milagro, patronos de la ciudad. La misa fue presidida por el obispo-prelado de Cafayate, monseñor Darío Quintana OAR, quien centró su homilía en la paz, la protección de la Virgen y el compromiso de los cristianos con sus hermanos.

Concelebraron la Eucaristía el arzobispo de Salta, monseñor Mario Cargnello; el obispo castrense, monseñor Santiago Olivera; y el obispo emérito de Venado Tuerto, monseñor Gustavo Help, junto con sacerdotes del clero.

También participaron autoridades civiles y militares, religiosos y religiosas, diáconos, seminaristas y una gran cantidad de peregrinos y devotos provenientes de distintos puntos de la provincia.

Al iniciar su prédica, Quintana agradeció a Cargnello la invitación para presidir una celebración que definió como "tan cara para todos nosotros". A partir de la primera lectura, centrada en la figura bíblica de Judit, estableció un vínculo con la historia de Salta y con la devoción a la Virgen del Milagro, especialmente a partir de los terremotos ocurridos en septiembre de 1692.

El prelado recordó que, en aquel momento de profunda angustia, el pueblo salteño buscó desesperadamente la paz y presentó a la Virgen del Milagro como "la muralla defensora" que intercedió ante la amenaza que afectaba a la ciudad.

Desde esa experiencia de fe, afirmó que la verdadera paz es un don de Dios y definió a María como "la gran mediadora" que intercede para alcanzar esa gracia, especialmente en los momentos de mayor dificultad.

Una invitación a rezar por la paz

Durante su homilía, monseñor Quintana explicó que la paz no debe entenderse únicamente como la ausencia de conflictos armados. También implica armonía, respeto y un orden justo, que tiene su origen en el corazón de cada persona.

Al referirse al Magnificat, presentó a María como un modelo de mansedumbre y confianza, capaz de "desarmar toda soberbia".

En ese contexto, invitó especialmente a rezar por la paz frente a las distintas expresiones de violencia que atraviesan la sociedad. Entre ellas mencionó la inseguridad en los barrios, los conflictos dentro de los hogares, las adicciones al alcohol y las drogas y las situaciones que afectan particularmente a los jóvenes.

También señaló la intolerancia y las expresiones de agresividad que pueden observarse en espacios cotidianos como la vía pública, el tránsito y las redes sociales.

El obispo vinculó esta realidad con la experiencia de los miles de peregrinos que llegaron a Salta caminando desde los cerros, la Puna, los Valles Calchaquíes y otros puntos de la provincia.

Según destacó, quienes realizaron esas largas caminatas no lo hicieron en busca de "lujos ni grandezas", sino movidos por la oración y el deseo de encontrar paz para sus corazones, sus familias y sus hogares.

La paz como compromiso cotidiano

Para Quintana, recibir la paz a través de la oración implica también asumir la responsabilidad de llevarla a la vida cotidiana. Por eso sostuvo que la experiencia de fe no puede quedar limitada al interior del templo.

A partir de las enseñanzas de san Pablo, recordó que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman y planteó que el amor a Dios se expresa necesariamente en el compromiso con el bien del prójimo.

En ese sentido, señaló que honrar a la Virgen María supone también asumir la defensa de la vida y la paz en los distintos ámbitos de la sociedad.

El prelado reconoció además el trabajo realizado por las instituciones, las fuerzas de seguridad legítimas y los centros de asistencia que buscan recuperar el orden y la justicia y acompañar a las personas que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.

Sin embargo, remarcó que "el verdadero cambio empieza en cada uno de nosotros".

"Servimos para dar paz"

En el tramo final de su mensaje, monseñor Quintana llamó a los fieles a construir la paz mediante decisiones y gestos concretos.

Entre ellos mencionó la necesidad de sanar los vínculos familiares, educar a los hijos en el respeto, acompañar a los jóvenes para alejarlos de las adicciones y elegir la palabra amable antes que el grito.

"Servimos para dar paz cuando dejamos de lado el egoísmo y nos hacemos servidores de los demás", afirmó.

Finalmente, invocó a la Virgen del Milagro como "nuestra Judit victoriosa" y pidió su intercesión para que los fieles puedan vivir una fe activa y ponerse al servicio de los demás.

El objetivo, expresó, es contribuir a construir "una Salta más fraterna, segura y solidaria".

Después de la celebración eucarística se llevó adelante la tradicional procesión con las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro por las calles de Salta, en una nueva manifestación multitudinaria de la profunda devoción del pueblo salteño.

FUENTE: AICA
https://www.aica.org/noticia-multitudinaria-devoci-n-del-pueblo-salte-o-a-la-virgen-del-milagro

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