El papa León XIV inauguró este miércoles en el Vaticano el encuentro “Diez años después de Amoris laetitia: Proclamar el Evangelio con las Familias Hoy”, una iniciativa que reúne hasta el 14 de octubre a parejas, especialistas, representantes de las Iglesias orientales y presidentes de las Conferencias Episcopales.
Durante la apertura, el Pontífice invitó a escuchar las experiencias concretas de las familias y a dejarse interpelar por las situaciones que atraviesan en la actualidad.
La iniciativa forma parte del camino sinodal que la Iglesia viene desarrollando en torno al matrimonio y la familia, desde Familiaris consortio, de san Juan Pablo II, hasta la exhortación apostólica Amoris laetitia, publicada por el papa Francisco hace una década como fruto de los sínodos celebrados en 2014 y 2015.
León XIV señaló que este proceso supone una responsabilidad particular para los pastores, llamados a continuar el discernimiento frente a las transformaciones culturales y sociales.
“Sin duda, tenemos mucho que aprender de las familias”, afirmó el Papa. En ese sentido, propuso poner en común las preguntas, historias de conversión, frutos, dificultades y vínculos que surgieron durante estos años.
“Presentémoslas al Señor y compartámoslas entre nosotros, buscando discernir lo que Dios está haciendo entre nosotros y hacia dónde guía su Espíritu a la Iglesia hoy”, exhortó.
Durante su intervención, León XIV dedicó especial atención a los jóvenes. Señaló que ellos “siguen anhelando amor, fidelidad y pertenencia”, aunque muchas veces encuentran dificultades para comprender cómo hacer realidad esos deseos o para confiar en un compromiso que se extienda durante toda la vida.
El Pontífice también mencionó distintas situaciones que condicionan las decisiones de las nuevas generaciones, entre ellas la inseguridad económica, la migración, la violencia, la soledad y la fragilidad emocional.
Ante este escenario, pidió a los obispos tener en cuenta las “circunstancias concretas” de quienes necesitan acompañamiento y orientación.
“Como pastores, hemos recibido la responsabilidad, en todo tiempo y circunstancia, de proclamar la belleza del plan de Dios para el matrimonio y la familia, y su llamado al amor y la ternura”, sostuvo.
Otro de los ejes planteados por León XIV fue la necesidad de prestar particular atención a las situaciones de fragilidad, que pueden influir en la manera en que las personas se ven a sí mismas, proyectan su futuro y viven su relación con Dios y con la Iglesia.
En ese contexto, el Papa planteó si las comunidades cristianas saben permanecer cerca de las personas cuando sus vidas no responden a las expectativas y si son capaces de reconocer la acción de la gracia incluso en circunstancias atravesadas por heridas y aparentes fracasos.
“Necesitamos gracia, perdón y nuevos comienzos para cumplir la voluntad de Dios”, afirmó.
Y agregó: “Aprendamos que la fidelidad misma es una gracia que se recibe y un camino que se renueva gradualmente, a menudo a través de la prueba”.
Durante los próximos días, la actividad continuará con una modalidad sinodal que incluirá testimonios, meditaciones, presentaciones, conversaciones, trabajos grupales y momentos de oración.
León XIV pidió que este intercambio permita abordar con libertad y honestidad las experiencias de las distintas Iglesias y que la diversidad de situaciones pueda convertirse en un aporte para el discernimiento de toda la Iglesia.
Al finalizar, el Papa alentó a recuperar los frutos que Amoris laetitia dejó durante sus primeros diez años y a promover una “creatividad pastoral” capaz de responder a los desafíos actuales.
El Pontífice expresó su deseo de que las experiencias compartidas durante el encuentro contribuyan a construir una narrativa marcada por “la alegría y la esperanza”, permitan descubrir nuevos caminos y favorezcan una participación más profunda de todos los bautizados en el camino sinodal.
FUENTE: AICA
https://aica.org/noticia-leon-xiv-tenemos-mucho-que-aprender-de-las-familias
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