El papa León XIV alentó a los jóvenes de todo el mundo a sumarse a la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que tendrá como sede a Seúl, Corea del Sur, del 3 al 8 de agosto de 2027. La convocatoria se realizó a través de un videomensaje difundido con motivo de la apertura oficial de las inscripciones.
El Pontífice invitó a vivir este encuentro internacional como algo más que un viaje para conocer un nuevo destino. Según expresó, se trata de emprender “una peregrinación de fe, amistad y esperanza”, que permita profundizar el vínculo con Dios y fortalecer la experiencia de pertenencia a la Iglesia.
“Los invito vivamente a ir a Seúl”, manifestó León XIV. Además de descubrir lugares vinculados con la historia cristiana en otra región del mundo, señaló que los participantes podrán encontrar momentos para encontrarse con Dios de una manera más profunda, tanto en su vida personal como en la comunidad eclesial.
El Papa también puso el acento en la diversidad de los jóvenes que se reunirán en Corea del Sur. La JMJ, explicó, permitirá conocer personas de distintos países, con diferentes idiomas y tradiciones culturales, pero unidas por la fe en Cristo.
“Todos somos miembros del único Cuerpo de Cristo”, recordó, al destacar que las diferencias pueden convertirse en una oportunidad para construir comunión y fraternidad.
Para León XIV, la Jornada Mundial de la Juventud representa una ocasión especial para crecer espiritualmente y encontrarse con otros jóvenes que comparten la fe cristiana. En ese sentido, expresó su deseo de que la experiencia deje recuerdos felices y amistades capaces de perdurar durante toda la vida.
La difusión del videomensaje coincidió con la memoria litúrgica de san Juan Pablo II, cuya figura está profundamente ligada al nacimiento y desarrollo de las Jornadas Mundiales de la Juventud.
En su mensaje, León XIV recuperó una de las frases más recordadas del pontífice polaco: “¡No tengan miedo! ¡Abran de par en par las puertas a Cristo!”. El Papa destacó la vigencia de esas palabras para las nuevas generaciones, a las que animó a acercarse a Seúl con sus sueños, deseos y esperanzas, pero también con sus heridas y dificultades.
De esta manera, presentó la JMJ como un espacio para compartir la propia historia, abrirse al encuentro con los demás y renovar la confianza en Dios.
En el cierre de su mensaje, León XIV aseguró que el Señor espera a cada joven en Seúl, en un encuentro marcado por la comunión y la cercanía. También afirmó que Dios llama a cada uno por su nombre y desea renovar su esperanza, ofreciéndole una vida plena y alegre.
Con una invitación directa, el Pontífice concluyó: “Espero verlos en Seúl”.
La próxima Jornada Mundial de la Juventud se celebrará del 3 al 8 de agosto de 2027 y convocará a jóvenes de distintos lugares del mundo para compartir días de oración, encuentro y celebración de la fe.
FUENTE: AICA
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