A 150 años de la llegada de los galeses, un libro recupera una historia casi olvidada de Reconquista

“Un Eisteddfod en el Gran Chaco”, de Javier L. Maffucci Moore, reconstruye la experiencia de las familias galesas que llegaron a Reconquista en 1876 con la intención de radicarse en la Patagonia. Cartas, periódicos, informes y documentos permiten recuperar sus dificultades, costumbres y esfuerzos por conservar su identidad en una tierra desconocida.

En 1876, un grupo de familias galesas emprendió un viaje desde su tierra natal con la expectativa de comenzar una nueva vida en la Patagonia. Sin embargo, distintas circunstancias modificaron aquel destino y terminaron llevando a los inmigrantes hasta Reconquista, una colonia del norte santafesino fundada apenas cuatro años antes por el coronel Manuel Obligado, en los límites del Gran Chaco.

A 150 años de aquel episodio, el escritor Javier L. Maffucci Moore recupera esa historia en su libro “Un Eisteddfod en el Gran Chaco”, una obra que busca rescatar del olvido una experiencia poco conocida de la inmigración en el norte de Santa Fe.

El autor reconstruye la vida de aquella comunidad a partir de cartas personales, informes oficiales, periódicos y documentación de archivo. A través de esos testimonios aparecen familias que dejaron atrás las canteras de pizarra de Gales y se encontraron con un paisaje completamente diferente: grandes extensiones de llanura, montes de quebracho, altas temperaturas, abundante fauna, serpientes y la presencia de comunidades indígenas en las cercanías.

También debieron desenvolverse en un territorio donde prácticamente nadie hablaba su idioma y donde las condiciones de vida distaban de las que habían conocido en su tierra de origen.

Entre la ilusión y las dificultades

Los documentos reunidos por Maffucci Moore muestran distintas miradas sobre aquella experiencia. Algunos colonos describían con entusiasmo la fertilidad de la tierra, las posibilidades de criar ganado durante todo el año y la abundancia de madera.

Otros, en cambio, advertían sobre las dificultades que encontraban a diario: la falta de herramientas adecuadas, las plagas de langostas y el aislamiento de una colonia situada muy lejos de los lugares que conocían.

El libro también evita presentar a los protagonistas como personajes idealizados. Por el contrario, aparecen sus discusiones, preocupaciones, reclamos y diferencias tanto dentro de la propia comunidad como con otros grupos de inmigrantes y funcionarios.

Hubo incluso cruces con los galeses instalados en Chubut, cuestionamientos publicados en los periódicos, críticas a las autoridades y debates relacionados con la necesidad de contar con armas para defender la colonia.

David Lewis reclamaba rifles para proteger a mujeres y niños, mientras Juan Dillon respondía con ironía que, si pretendían obtener armas Remington o Snyder, podían organizar una suscripción. Mientras tanto, los colonos debían arreglarse con algunas carabinas, fusiles antiguos y la confianza en su propia capacidad para enfrentar las dificultades.

Una vida cotidiana muy diferente

Los testimonios también permiten conocer situaciones cotidianas que muestran las enormes diferencias culturales y ambientales que encontraron los recién llegados.

Durante el viaje desde Buenos Aires hacia Reconquista, una fuerte tormenta los sorprendió y dejó una comparación que quedó registrada en sus cartas: aseguraron que habían quedado empapados “como ovejas en el bañadero”.

Una vez establecidos, los galeses se sorprendieron por la abundancia de animales y de carne. Describían avestruces que corrían como galgos y una disponibilidad de caza que contrastaba con algunas de las carencias que padecían.

La carne vacuna era tan económica y abundante que terminó convirtiéndose prácticamente en su principal alimento. Al mismo tiempo, extrañaban productos como la manteca y cuestionaban algunas de las herramientas y métodos de trabajo utilizados en la zona.

También observaban con sorpresa las costumbres de los habitantes locales, entre ellas el uso habitual del caballo incluso para recorrer distancias muy cortas.

Familias, nacimientos y tragedias

Uno de los aspectos más humanos de la investigación aparece en las historias familiares. La colonia fue escenario de nacimientos, matrimonios, enfermedades y muertes, en medio de una comunidad que todavía intentaba consolidarse.

Una de las niñas recibió el nombre de Reconquista, en una muestra del vínculo que aquellos inmigrantes comenzaban a construir con la nueva tierra.

Pero el proceso de adaptación también estuvo marcado por tragedias. Hubo muertes tempranas, enfermedades, mujeres que fallecieron durante el parto y entierros realizados siguiendo las costumbres de la tierra que habían dejado atrás.

Entre esos relatos aparece la historia de Elizabeth Jones, recordada como una figura maternal y generosa para muchos de los jóvenes que formaban parte de la colonia.

El Eisteddfod como símbolo de identidad

El episodio que da nombre al libro constituye uno de los momentos centrales de la historia.

Un Eisteddfod es un tradicional festival cultural de Gales, en el Reino Unido, dedicado a las artes y que incluye ceremonias, actuaciones y actividades destinadas a preservar y promover la lengua y la cultura galesas.

Lejos de su país y sin grandes recursos, los colonos decidieron organizar una celebración navideña siguiendo sus propias tradiciones. Levantaron una carpa, prepararon té y tortas e invitaron también a vecinos criollos, franceses y españoles.

Hubo canciones, poesías y discursos improvisados. Por unas horas, aquel rincón de la frontera santafesina se transformó en un pequeño espacio de cultura galesa.

La celebración fue mucho más que un encuentro festivo: representó un modo de reafirmar la identidad de una comunidad que intentaba conservar sus raíces mientras construía una nueva vida en un territorio completamente diferente.

El paso del tiempo y la permanencia de la memoria

Con los años, la colonia fue transformándose. La agricultura avanzó sobre los montes y la comunidad comenzó a mezclarse con italianos, suizos, criollos y austrohúngaros. Algunos de los galeses finalmente continuaron su camino hacia Chubut, mientras que otros permanecieron en Reconquista.

La lengua galesa fue perdiendo presencia, tal como había anticipado Robert Migneint Jones, quien comparó ese proceso con “los pequeños arroyos” que son absorbidos por “los ríos principales y el mar”.

Sin embargo, la huella de aquella comunidad sobrevivió en apellidos, familias, chacras, instituciones, escuelas, conciertos y documentos. Precisamente, parte de ese material es el que Maffucci Moore reúne para reconstruir una historia que permanecía prácticamente desconocida.

Las voces de quienes vivieron la experiencia

Uno de los principales valores del libro está en que permite conocer aquella experiencia a través de las palabras de sus propios protagonistas.

En una de sus cartas, Thomas Jones relataba la llegada a Reconquista con entusiasmo y agradecimiento:

“Con gran placer le informo que hemos arribado sanos y salvos y con buen ánimo… cuando llegamos al pueblo fuimos tratados con una amabilidad tal que superó todas nuestras expectativas”.

Robert Migneint Jones y John Lloyd Jones, por su parte, describían el territorio con asombro:

“Es una llanura que se extiende por cientos de millas. Es una tierra fértil, llena de frutos de toda naturaleza y con pasto de sobra para los animales”.

Las dificultades del viaje también quedaron registradas:

“Sufrimos una tormenta de rayos, truenos y lluvia como nunca habíamos visto en Gales. Parecíamos ovejas en el bañadero”.

Sobre la alimentación, otro de los testimonios señala:

“No falta la carne de vaca… El precio es muy bajo y la carne es casi nuestro único sustento. Casi hemos olvidado el sabor de la manteca”.

Las diferencias culturales con los habitantes de la región también fueron reflejadas en las cartas, incluso con cierto tono de ironía:

“Los nativos de la tierra son tan perezosos como la pereza misma: no van ni a unos metros de sus casas si no es a caballo”.

La preocupación por la seguridad de la colonia aparece en otro de los documentos, donde David Lewis reclamaba protección:

“Se les prometió protección… y que envíe rifles cuando se lo permitan sus ocupaciones oficiales”.

Y en medio de las dificultades, la necesidad de mantener las tradiciones seguía presente. Robert M. Jones explicaba así la decisión de organizar la celebración navideña:

“Aunque no teníamos ministros del Evangelio ni grandes literatos, nuestro deseo de celebrar una reunión navideña al estilo galés era tan intenso que presentamos nuestro plan a los locales”.

La historia que recupera “Un Eisteddfod en el Gran Chaco” muestra así una experiencia de inmigración marcada por la incertidumbre, el desarraigo, las dificultades y la necesidad de conservar una identidad propia.

Aquellas familias habían partido de Gales pensando en llegar a la Patagonia, pero terminaron construyendo una parte de su historia en el norte santafesino. Su paso por Reconquista dejó una huella que, 150 años después, vuelve a cobrar vida a través de sus propias cartas, recuerdos y documentos.

Quienes deseen adquirir el libro pueden comunicarse con el autor al correo javierlmm@hotmail.com.

FUENTE: Reconquista Hoy
https://www.reconquistahoy.com/91063-a-150-anos-de-la-llegada-de-los-primeros-galeses-a-reconquista-presentan-un-libro-necesario-para-conservar-la-memoria

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