León XIV compartió una jornada con las familias del Vaticano y destacó el valor del amor y la entrega

El Papa participó de la tercera Fiesta de la Familia organizada por la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano. Entre juegos, música y encuentros, invitó a las familias a descubrir en la vida cotidiana un reflejo del amor de Dios.

El Papa León XIV compartió este sábado una jornada especial junto a las familias de los trabajadores del Vaticano, en el marco de la tercera edición de la Fiesta de la Familia, organizada por la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano.

La celebración se desarrolló en los Jardines Vaticanos y reunió a padres, madres, niños, adolescentes y abuelos en una tarde de convivencia después de las vacaciones de verano. Hubo juegos, música, espectáculos, comida y distintas propuestas para todas las edades.

Entre las actividades destinadas a los más pequeños estuvo el espacio de los “Pequeños Bomberos”, al que muchos niños ya habían asistido durante las actividades del Centro de Verano del Vaticano.

La llegada de León XIV fue recibida con aplausos. El Pontífice recorrió el lugar, saludó y bendijo a los presentes antes de compartir su mensaje, mientras sonaba Dolce sentire, el conocido canto dedicado a San Francisco.

La familia como reflejo de Dios

Durante su intervención, León XIV puso el acento en la dimensión espiritual de la familia y recuperó una reflexión de san Juan Pablo II: “La familia es el espejo en el que Dios se mira”.

A partir de esa expresión, el Papa invitó a quienes estaban presentes a mirar sus propias familias como espacios donde puede hacerse visible el amor de Dios.

“Dios quiere verse a sí mismo en nuestra comunidad, en nuestra familia”.

El Pontífice destacó especialmente dos dimensiones de la vida familiar que consideró verdaderos dones: dar la vida y dar amor.

En ese sentido, agradeció a las familias por lo que representan y las animó a comprender que entregar la vida por los demás no se limita a una circunstancia particular, sino que implica una actitud cotidiana de generosidad y servicio.

“Cada día quizá también nosotros podemos mirar nuestra familia como este espejo de Dios y descubrir de nuevo el amor de Dios, lo que significa dar la vida, lo que significa no vivir solo para mí mismo, no ser egoísta, sino dar la vida por los demás, en la familia, entre los amigos y entre aquellos que todavía no son nuestros amigos.”

Un momento de humor con los más chicos

El encuentro también tuvo momentos distendidos. León XIV volvió a mostrar su cercanía con los niños y adolescentes al referirse a algunas expresiones y fenómenos populares entre las nuevas generaciones.

El Papa hizo referencia al conocido meme “six-seven” y, acompañado por el gesto que suele utilizarse junto con esa expresión, preguntó a los presentes:

“¿Cuánto es six-seven?”

Luego respondió entre risas: “¡Son 13, muy bonito!”, provocando la reacción divertida de niños y adultos.

Más tarde, un grupo de adolescentes quiso enseñarle otra expresión de moda, “aura”. Cuando le preguntaron si podía decirla, León XIV respondió: “¿Aura?”, generando nuevamente risas entre los presentes.

El reconocimiento de los trabajadores del Vaticano

Durante la jornada, sor Raffaella Petrini, presidenta del Gobernatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano, dirigió unas palabras al Papa y transmitió el agradecimiento y el afecto de los trabajadores de la Santa Sede.

Petrini destacó la alegría de quienes tienen la posibilidad de colaborar, aunque sea desde distintas responsabilidades, con la misión confiada al Pontífice.

León XIV también agradeció a quienes hicieron posible la celebración, entre ellos el sacerdote salesiano don Franco Fontana, coordinador de los capellanes de las Direcciones y Oficinas centrales del Gobernatorato y responsable de la experiencia del Verano de los Niños en el Vaticano.

También participaron de la actividad los cardenales Giuseppe Bertello y Fernando Vérgez Alzaga, presidentes eméritos del Gobernatorato, y el cardenal Ángel Fernández Artime.

Un encuentro cercano con las familias

Después de pronunciar sus palabras, el Papa se acercó a los participantes y recorrió durante varios minutos el espacio destinado a las familias.

León XIV estrechó manos, bendijo bebés y saludó a los niños que se acercaban. También dedicó tiempo a las personas mayores y a algunos participantes que se movilizaban en silla de ruedas.

Entre fotografías, saludos y breves conversaciones, el Pontífice compartió un momento de cercanía con los trabajadores del Vaticano que habitualmente desarrollan sus tareas al servicio de la Iglesia y que en esta ocasión asistieron acompañados por sus familias.

“Un espejo del amor de Dios”

Antes de regresar a su residencia, León XIV dejó un último mensaje para quienes participaron de la celebración:

“Que nuestra fiesta esta tarde sea también un espejo del amor de Dios”.

Para el Papa, la familia constituye un ámbito privilegiado para aprender que la vida no está orientada exclusivamente hacia uno mismo. Es también el lugar donde se descubre el significado de amar, cuidar, perdonar y entregarse a los demás.

De esta manera, una jornada pensada para el encuentro y la celebración se convirtió también en una invitación a valorar la familia como espacio cotidiano de amor y como reflejo de la presencia de Dios.

FUENTE: Vatican News
https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-09/leon-xiv-celebra-familias-vaticano-invita-vivir-amor-como-un-don.html

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