La maratonista santafesina corrió la carrera más épica de la Argentina, y en diálogo con Gustavo Galoppo, comentó desde el sur del país que "son 50 kilómetros con nieve, viento, lluvia, sol y mucho barro en montañas, subiendo más de 3.000 metros en los cerros Cortéz y del Medio. Para esta distancia te dan un tiempo de 13 horas y yo la hice en 10. Fue una linda experiencia para lo cual me preparé entrenando 6 días a la semana, más 2 de gimnasio y 2 idas a Paraná al Parque Urquiza para reemplazar las montañas que en Santa Fe no tenemos".
En la charla con Aires del Interior agregó que "también había distancias de 85 y 130. En mi caso en diciembre ya había hecho El Cruce así que venía entrenada, pero todo este tiempo de preparación fue mucho sacrificio. En la carrera demoré 10 horas, con una gran preparación con el equipo X Raze que encabeza Rafa Zenklusen. Fui comiendo cada 45 minutos, me iba hidratando y tomamos una pastilla de sal, porque al hacer tanto frío no te da ganas de tomar agua, y podes deshidratarte. También consumí turrones, gomitas, bananas" comentó.
"Seguí para no fallarle a quien me esperaba en la meta"
En otro tramo de la nota consideró que "como en otras carreras por ahí sentís ganas de abandonar, pero seguís. Acá me pasó que había partes de mucho barro y estaba cansada de caerme tanto, pero ahí me dije tengo que seguir y la tengo que terminar. Uno saca fuerzas de donde sea -agregó- por todo el sacrificio que es llegar hasta acá al maratón del fin del mundo, que es muy grande en todo sentido, y por quien te espera en la meta al que no le podes fallar. En esta ocasión me esperaba mi mamá Maria Silvia Migno que me hace mucho el aguante en todo esto y es fundamental para mí. Así como mis compañeros y el equipo de entrenamiento de Rafa Zenklusen" concluyó en la tarde de la Nueva Nueve.
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