Apenas finalizado el encuentro decisivo, familias, grupos de amigos e hinchas comenzaron a concentrarse en la Plaza 25 de Mayo y en las principales calles del microcentro, donde el celeste y blanco volvió a ser protagonista.
Como ocurrió durante todo el campeonato, los festejos estuvieron acompañados por banderas, camisetas de la Selección, bombos, bocinazos y canciones dedicadas al plantel argentino.
Aunque la derrota en la final dejó un lógico sabor amargo, el clima predominante fue de agradecimiento y reconocimiento por el recorrido realizado por el equipo durante la competencia.
Muchos de los presentes destacaron la entrega de los jugadores, el compromiso demostrado a lo largo del torneo y el hecho de haber alcanzado nuevamente una final mundialista.
Lejos de quedarse en sus casas tras el resultado adverso, los rafaelinos eligieron salir a las calles para respaldar a una generación de futbolistas que volvió a ilusionar al país.
Durante la jornada se escucharon aplausos y mensajes de apoyo para la Selección, en una manifestación que reflejó el cariño de los hinchas hacia un equipo que volvió a competir entre los mejores del mundo.
Más allá del resultado deportivo, la convocatoria dejó en evidencia que la campaña de Argentina volvió a generar un fuerte sentimiento de unidad entre los aficionados, que despidieron al seleccionado con orgullo por el subcampeonato obtenido.
Redacción
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